lunes, 19 de mayo de 2008

El Contrabando Colonial.

El Contrabando Francés en el Pacífico: La ascensión al trono de España, en 1700, de un Rey de origen francés ligó a las dos naciones con intereses comunes. España debió servirse de barcos franceses para mantener la comunicación con América y para protegerla de los ataques de barcos piratas. La llegada de barcos franceses a las costas del Pacífico produjo, como era natural, la entrada de mercaderías de esa nación, que venidas a bajo precio fueron preferidas por todos los habitantes del país. El contrabando se inició fuertemente y aunque las autoridades peninsulares españolas hicieron ingentes esfuerzos por impedirlo, muchos de los gobernantes americanos lo ampararon y se sirvieron de él para enriquecerse. El contrabando francés que en Chile actuó con fuerza hasta la segunda década del siglo XVIII, trajo como consecuencia que el mercado chileno quedara sobresaturado; hasta los más humildes campesinos usaban ricas telas francesas. Su efecto más claro fue la disminución del circulante en Chile, pues las monedas y aún todo el oro y la plata extraída se había ido en los barcos franceses como mercadería de retorno; los comerciantes quebraron, pues invertían en comprar y no podían vender; en fin, todo el comercio chileno se trastocó y los reclamos comenzaron a llegar a la Corona.Los Ingleses Invaden el Mercado:del tratado de 1713 los ingleses consiguieron como precio por la paz, que España les entregara el comercio de negros con las colonias americanas durante treinta años, lo que les permitió tener factorías en Buenos Aires para ese fin y poder desde allí introducir negros a Chile y Perú. Además, les otorgó el privilegio de llevar a la Feria Anual de Portobelo y Veracruz, un navío de 500 toneladas de mercaderías libres de pago de los derechos aduaneros. Los ingleses comenzaron a operar de inmediato a través de la Compañía del Mar del Sur, formada especialmente con ese fin y desde 1715 hasta 1739 se operó con plena libertad. Pero si el comercio de esclavos fue importante, más lo fue el contrabando que estaba anexo a él. Junto con desembarcar a los negros, bajaban de los barcos ingleses grandes cantidades de mercaderías con el pretexto de atender las necesidades de los negros. El fenómeno económico descrito respecto al comercio de los franceses se reprodujo y nuevamente el mercado se saturó; quebraron los comerciantes y los metales preciosos emigraron de las fronteras de Chile.Nuevas formas del Comercio Español:La crisis que produjo en España el abandono del comercio de América en manos de franceses e ingleses, llevó a la Corona a cambiar de giro. Se crearon nuevas y más efectivas formas de comercio con el nuevo continente. En 1720, se dictó un proyecto para galeones a fin de regularizar las flotas, y se estableció allí, en forma especial, la existencia de los Navíos de registro, que eran barcos que navegaban independientes de las flotas y que se dirigían a determinados puertos americanos que no pudieron ser atendidos por las flotas. La poca operatividad de las flotas hizo que los navíos de registro se intensificaran cada vez más hasta que terminaron por imponerse totalmente. Con ello se ponía fin al sistema anterior y se abría una nueva corriente comercial con América. Los navíos de registro que estaban autorizados a llegar a Buenos Aires, conducían el comercio hasta más allá de sus estrechas fronteras y llegaban a Chile y aún al Alto Perú.Los intereses de los comerciantes limeños y aún los de Cádiz se sentían tocados, puesto que no lograban vender sus caras mercaderías provenientes de las flotas, porque los navíos de registro no sólo copaban el mercado sino que vendían más barato. La más importante reforma que España introdujo en el comercio de América fue la dictada en 1778 por Carlos III, llamada el Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España e Indias. Los objetivos del Reglamento están consignados en el preámbulo y consistían en vigorizar la economía, pues - decía- sólo un comercio libre y protegido entre españoles y americanos podría restablecer la agricultura, la industria y la población en su antiguo pie.La libertad de comercio se lograba con la abolición de ciertos impuestos que lo volvían engorroso y con la habilitación de numerosos puertos de España y América para el comercio. En efecto, El Reglamento confirmó la apertura de numerosos puertos, entre los cuales se cuentan Valparaíso y Concepción en Chile, Buenos Aires, Montevideo, Arica, Callao y Guayaquil. Entre los impuestos eliminados figuran los de palmeo, extranjería, visitas, carenas y licencias para navegar; sólo quedaron los de almojarifazgo y alcabala, que eran los más importantes. Cuando se puso en práctica el nuevo sistema, el comercio se desbordó en ambas vertientes y los dos primeros años los negocios fueron bastante productivos. El intercambio de productos logró satisfacer las necesidades del mercado, que se encontraba atrasado por la guerra. Una vez regulado el comercio, los comerciantes españoles quisieron seguir ganando de la misma manera y atiborraron el mercado americano con el doble de los productos que en realidad requería. Chile desde 1784 estuvo suficientemente abastecido y la llegada al año siguiente de un nuevo barco, colmó la medida; las mercaderías debieron ser vendidas a créditos a muy largo plazo y muy baratas, esta situación hizo que los comerciantes no enviaran desde Cádiz mercaderías pues en Chile solían estar más baratas que allá. Esta situación produjo de nuevo la quiebra de numerosos comerciantes que amparados por el Tribunal del Consulado, reclamaron del comercio libre, en largos informes que procuraban regular y hacer metódico el comercio de Chile con la Metrópoli, lo que no fue atendido por la corte española y el sistema continuó siendo el mismo hasta 1810, fecha de término de la era colonial.El Comercio Chileno con Perú y el Río de la Plata en el Siglo XVIII:El trigo que destaca en el comercio de exportación al Perú en el siglo XVIII, es acompañado por importantes exportaciones de Sebo, vinos y otros productos de la agricultura y ganadería, más cobre, jarcias y maderas. Desde Perú llegaban azúcar y tabaco (lejos los de mayor valor), más tocuyos, piedras de sal, bayetas y paños de Quito entre otros. Al Río de la Plata se enviaba cobre elaborado en objetos, almendras y cuero, mientras las importaciones consistían fundamentalmente en Yerba Mate del Paraguay. En ambos casos el intercambio era deficitario, sin embargo este comercio intercolonial era el que permitía a Chile la venta de sus productos ya que con España como se ha dicho la actividad se limitaba al envío de materias primas y al pago en oro y plata de las manufacturas internadas.